La UACM no es un cuento rosa
El proceso de formación del CGI muestra que la UACM no es un cuento rosa
Una leve corriente de aire fresco se deslizaba entre la ventana exterior y la puerta de la Sala de Juntas de la oficina de rectoría que daba al corredor. Juan Manuel Contreras, profesor de Filosofía, observaba con atención las tres grandes fotografías de paisajes rurales mexicanos que ahí cuelgan. De un momento a otro aparecería el Ing. Pérez Rocha por la puerta interna que comunica directamente a su oficina. No puede faltar una puerta como ésta, es muy útil para evadir visitas inesperadas, expresó Juan Manuel. El académico José Luís Gutiérrez, Coordinador de la Maestría de Sistemas Complejos y Dinámica no Lineal, le contestó: Creo que el ambiente que se vive en la universidad aún no lo ha obligado a utilizarla, pero no sabemos qué ocurrirá en el futuro
Durante los meses de junio y julio de este año, en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México se ha vivido el proceso de conformación del Consejo General Interno (CGI), uno de los órganos provisionales de gobierno establecido en la recién aprobada Ley de Autonomía. Fueron dos meses en donde parte de la comunidad universitaria confrontó dos visiones de gobierno universitario: una, la de un pequeño grupo de funcionarios encabezado por el rector, quienes se empeñaban en que entraran de manera automática al CGI los 3 coordinadores de colegio y los 4 de plantel y la otra, conformada por académicos y alumnos de los distintos planteles de la universidad, quienes defendimos la paridad en la conformación del CGI entre académicos y estudiantes, así como el derecho de la comunidad para elegir o ser electos ante ese órgano de gobierno en igualdad de circunstancias.
El CGI es el primer órgano de gobierno electo democráticamente por toda la comunidad universitaria. Se viene a sumar al Consejo Asesor y al rector de la universidad definir un plan institucional que contemple las labores académico-administrativas de esta casa de estudios durante los siguientes dos años. Una vez transcurrido este tiempo, darán paso al Consejo Universitario, órgano superior de gobierno que será conformado de manera paritaria entre académicos y estudiantes. De ahí la importancia de este proceso.
¿Pues no que en la UACM todos somos iguales?
El 13 de abril de este año fue aprobado por el Consejo Asesor el Reglamento del CGI. Días después, algunos ejemplares impresos fueron distribuidos en la universidad. El día 1 de junio aparecieron dos carteles distintos sobre el CGI. Uno era la convocatoria para elegir a este órgano de gobierno, y el otro, un mensaje del rector de la universidad en donde, curándose en salud, justificaba el pase directo al CGI de una figura denominada titulares de la administración universitaria que en ningún otro documento fundacional de la UCM se le ha hecho mención.
En esos mismos días, los estudiantes estábamos entrando en la segunda vuelta del proceso de certificación, lo que sumado a la carga académica del semestre en curso, hacía difícil que nos informáramos y tomáramos una posición al respecto. Sólo unos pocos estudiantes y académicos empezamos a reunirnos en los distintos planteles de la universidad para analizar este asunto.
Era el 1 de junio y los fuertes calores de mayo persistían, al parecer no se daban cuenta que ya estábamos en otro mes o tal vez, al saber que ya eran sus últimos días, se ensañaban más. Para calmar nuestra hambre nos pasábamos de cuando en cuando unas galletas de sabor chocolate y fresa. Dentro de la cafetería del plantel Centro Histórico la poca corriente de aire caliente solo remolineaba. De igual forma en la cabeza de los asistentes remolineaban diversas ideas de cómo hacer para que se aplazara el proceso de elección del Consejo General Interno de la universidad y se modificara su Reglamento, particularmente el que les daba calidad de consejeros a los actuales coordinadores de plantel y de colegio, funcionarios nombrados por nuestro actual rector y que hasta ahora se han caracterizado por su falta de disposición a dialogar en términos de igualdad con el resto de la comunidad, llegando unos a mostrarse con actitudes autoritarias y burocráticas. Tanto se nos ha repetido que en nuestra universidad los sujetos más importantes somos los estudiantes, que no hay privilegios, que ya hasta nos lo creímos. Por ese motivo no podíamos concebir por qué ahora nos salían con el cuento de que un selecto grupo de universitarios tendría pase automático al CGI, órgano de gobierno que por su naturaleza debe ser elegido democrática y paritariamente entre todos los académicos y estudiantes de la institución.
Después de esta reunión vendrían otras más en los otros tres planteles de la universidad. Estudiantes y académicos hicimos un frente común para obligar a rectoría a modificar el Reglamento del CGI. Redactamos una carta para juntar firmas y académicos como José Luís Gutiérrez, Juan Manuel Contreras, entre otros contactaron a 4 miembros del Consejo Asesor a quienes les hicieron llegar un documento donde se fundamentaba el por qué de nuestra inconformidad. En ambos documentos solicitábamos que reconsiderarán la inclusión al CGI de lo que ellos denominaban titulares de la administración universitaria Pedíamos también que fueran incorporados académicos de otras áreas que habían quedado fuera y que se aplazara el proceso de elección para que toda la comunidad se informara y participara en este proceso.
A excepción del rector y su más cercano equipo, era la primera vez que otros miembros de la comunidad hacían contacto con esas personalidades académicas. Contra todo lo que podíamos esperar, su respuesta fue positiva: eran atendibles nuestras demandas Posteriormente sería invitada una comisión a una reunión del Consejo Asesor para tratar ese asunto.
Foro en Casa Libertad: una oportunidad a la palabra
Por primera vez, Pérez Rocha sintió pisar suelo no firme dentro de la universidad. Sucedió en el foro organizado en Casa Libertad el 9 de junio donde se discutió el Reglamento del CGI. Con un auditorio de más de 200, alrededor de 40 estudiantes y académicos fueron turnándose la palabra para manifestarse en contra del citado reglamento, así como de otros problemas que no han sido resueltos en la universidad. Se hicieron diferentes reclamos en contra de los coordinadores de plantel y colegio por asumir una actitud autoritaria y burocrática, por su falta de disposición al diálogo y por no cumplir con las funciones académicas y administrativas asignadas. Ricardo Miranda, estudiante del Colegio de Ciencia y Tecnología, de plano le exigió la renuncia a Gerardo Fonseca Landa, coordinador del plantel de Casa Libertad por actuar con favoritismo y por su constante ausencia en el plantel.
Nadie niega que los coordinadores de Colegio y los coordinadores de plantel sean trabajadores universitarios. Lo incongruente es que se les confiera una calidad distinta a la de sus pares: ¿A título de qué?, el ser titulares de la administración universitaria, ¿los hace mejores a cualquier otro trabajador universitario, a cualquier otro estudiante?, ¿le confiere una sabiduría inaccesible al resto de sus colegas?, argumentó el académico José Luís Gutiérrez e hizo cimbrar al auditorio.
A una académica asignada en el plantel Del Valle, que vino a este foro, no se le permitió entrar con su automóvil en Casa Libertad, aún existiendo lugares. ¿De esa misma manera se le trataría a López Obrador si viniera? ¿En la universidad somos todos iguales?, expresó un indignado estudiante de Creación Literaria. El académico Ricardo Chagoyan señaló que si bien la democracia es compleja, hay que ejercerla y educarnos en el debate. Los caminos autoritarios son harto conocidos, lo mismo que sus resultados, agregó.
Dolores Núñez, estudiante de quinto semestre de Comunicación y Cultura en Centro Histórico, con maestría expuso diversas ideas expresadas por el rector en distintos tiempos y lugares y se los revirtió. Con ellos argumentó, en palabras del rector, la legítima lucha por democratizar nuestra casa de estudios. Está en cuestionamiento la credibilidad del proceso electoral por no haber incluido a los estudiantes en el Colegio Electoral, expresó una estudiante de Casa Libertad.
El poder ha adoptado distintas respuestas ante los inconformes. En ocasiones los subsume e ignora, en otras los corrompe o reprime. Pocas veces se le da al inconforme un trato de igual, se dialoga con él y se le concede el beneficio de la duda. Ésta última debe ser la senda que debe andar nuestra universidad, expresó, cuaderno en mano, Juan Manuel Contreras.
La académica Teresa Irazagua, por su parte, señaló lo que está en juego es un asunto ético y jurídico en donde se plantea por un lado el bien común, y por el otro, el derecho a decidir de unos cuantos El reclamo generalizado giró en torno al Artículo 5 del Reglamento del CGI que señalaba que los titulares de la administración universitaria formaran parte del CGI. Ya con los ánimos caldeados éstos fueron señalados como casta burocrática.
La mayoría de los oradores arrancaron fuertes aplausos. Cuando el rector tomaba la palabra, era escuchado por un público crítico y escéptico. Sólo tres personas se manifestaron a favor del rector, uno pertenecía al área de Espacio Estudiantil de Casa Libertad, otra fue Pilar López, la responsable de información de la UACM, y la otra del área de la administración central llamada Margory. Ningún académico o estudiante lo hizo.
A pesar de la tormenta, Pérez Rocha mantuvo la calma en todo momento. En un principio llamó a los asistentes a ser objetivos, razonables y concretos. También mostró un escenario alarmista para la universidad en caso de que se aplazara el proceso de conformación del CGI. El escenario que enfrentó finalmente lo hizo recapacitar. Conciliatorio, adelantó la respuesta que posteriormente sería aprobada por el Consejo Asesor: la solución podría ser la elección de los 24 consejeros académicos y estudiantiles y la incorporación temporal de los actuales 7 coordinadores sólo con derecho a voz pero no a voto y agregó que después de la lección de estudiantes y académicos serían elegidos por la comunidad los 3 coordinadores de colegio y los 4 de plantel. Fue inflexible en lo que respecta a los tiempos ya estipulados para la elección del CGI.
La noche que desvelamos a las parvadas Del Valle
Eran las 8:30 de la noche del día 12 de junio. Estábamos presentes alrededor de 15 estudiantes y académicos de los planteles de Centro Histórico, de San Lorenzo Tezonco y de los anfitriones de la Del Valle. Berenice Reza y Vanesa, de San Lorenzo Tezonco, Demetrio Rojas, estudiante de posgrado, Pancho y Víctor, de ingeniería, y yo. Entre los académicos estaban Alicia Hernández, Juan Luís Martínez, José Luís Gutiérrez y otros profesores de cuyo nombre no puedo acordarme.
A eso de las 10 de la noche se armó una coperacha entre los profes para la cena. Llegaron tres pizzas, que saboreamos acompañadas de unos fríos refrescos que solo temporalmente aplacaron la acalorada discusión que sosteníamos sobre la vida democrática en la UACM. En otro cubículo, Alicia Hernández y José Luís Gutiérrez se encontraban redactando a marcha forzada el documento que sería leído al Consejo Asesor al día siguiente.
A las 11:30 de la noche uno de los policías pasó frente al salón. Casi de manera inmediata regresó, sólo que en esta ocasión se paró frente al barandal que se encuentra justamente afuera del salón. El policía medio que se asomó tímidamente pero no nos dijo nada. A nosotros no nos inmutó su presencia. Yo continué exponiendo artículos de la legislación universitaria que fundamenta nuestra lucha en contra de la incorporación de funcionarios universitarios al CGI. Finalmente el vigilante se cansó de esperar afuera y sin decirnos nada se retiró.
A las 12:15 de la noche Alicia y José Luís dieron lectura a la propuesta de documento. Sin mayor trámite fue aprobado por todos.
Antes de retirarnos se formó una comisión para redactar una propuesta de Reglamento que se presentaría horas después al Consejo Asesor. Juan Luís y yo nos quedarnos a elaborarla. A la una de la madrugada iniciamos la redacción de ese trabajo.
Juan Luís Martínez Ledesma es de rostro alargado, de complexión delgada, usa lentes y generalmente anda con una camisola azul a cuadros de franela. Él es un buho. Ha roto con los horarios de trabajo establecidos en la universidad. Acostumbra a quedarse en el plantel Del Valle hasta las dos o tres de la mañana, ya que, según él, es cuando mejor rinde en su desempeño. Dos o tres horas después que se ha echado a volar a su nido, llega al profesor José Luís Gutiérrez, la alondra del plantel Del Valle. Ambas aves rompen los rígidos horarios establecidos y demuestran que el trabajo universitario no puede estar sujeto a horarios, menos ahora que el avance tecnológico ha transformado a nuestro planeta en una aldea. Juan Luís es profesor de la Maestría de Sistemas Complejos y movimiento no Lineal. Es un apasionado de la informática, herramienta tecnológica de la que se ha valido para comunicar en el ciberespacio a una amplia comunidad uacémita que opina y se organiza para ampliar nuestra vida democrática.
De 1 a 4 de la mañana en el plantel Del Valle el silencio era roto con el tecleo hecho por los diestros dedos de Juan Luís, así como por el intercambio de opiniones que hacíamos para la redacción de la propuesta de Reglamento. A las 5 de la mañana llegué a la casa con la satisfacción del deber cumplido. Margarita, mi esposa, y mis dos hijos dormían profundamente cuando me fui a la cama. Seis horas después tendríamos la reunión con el Consejo Asesor.
¿Lo que se oye en la Del Valle son tambores de guerra?
Alas 10 de la mañana del 14 de junio poco a poco iban llegando al plantel Del Valle estudiantes y académicos. Se notaba el nerviosismo entre los asistentes, particularmente entre quienes íbamos a entrar a dialogar con el Consejo Asesor. El Profesor José Luís González imprimió otros 20 juegos de los dos documentos que íbamos a presentar al Consejo Asesor, y fueron distribuidos entre los asistentes. La académica María Luisa González me habló de la polarización que se formó entre los alumnos de uno de los grupos que atiende en San Lorenzo Tezonco. Dieciséis de ellos le restaron importancia al asunto del CGI, mientras que otros diecisiete consideraron trascendente la manera como éste debía quedar conformado, dada la importancia de los asuntos que le corresponde decidir. Consecuentes con ello, profesora y alumnos hacían acto de presencia en este evento que sentaría las bases del gobierno universitario.
A las 11:25 de la mañana entró la comisión a la reunión con el Consejo Asesor. Por parte de los académicos entró José Luís Gutiérrez, Juan Manuel Contreras Colín y Alicia Hernández y por los estudiantes entramos Berenice Reza Dávila, Vanesa, Demetrio Rojas Torres y yo.
Después de presentarnos di lectura al documento que fundamentaba la razón de nuestra lucha. Los consejeros escucharon con atención a la vez que leían la copia del mismo documento que tenían en sus manos. Las ventanas abiertas y el aire de los dos ventiladores resultaban insuficientes para refrescar el salón. Afuera sonaban los tambores del grupo musical que amenizaba la impaciente espera del resto de la comunidad. ¿Serían tambores de guerra?
De no cumplir los mandatos de la Asamblea Legislativa del Distrito federal corremos el riesgo no sólo de caer en la ilegalidad, sino también de que pueda ser derogada la ley de Autonomía, tal y como ocurrió hace tiempo en la Universidad Autónoma de Nayarit, dijo enfático y catastrofista Pérez Rocha.
Una de las asistentes del rector nos convidó de las galletas que se encontraban en la mesa. Tomé unas y me levanté para servirme agua. El ambiente de la reunión pareció relajarse. No sólo simpatizo con sus planteamientos, sino que estoy de su lado, señaló El Doctor Enrique Leff Zimmermam. La Doctora Esther Orozco manifestó que nuestras demandas eran razonables y que debía ser el diálogo el método para resolver las diferencias. Valoro nuestra pasión democrática e invito a todos a que aprendamos de la práctica de otras universidades, sobre todo de la UNAM, para evitar caer en confrontaciones estériles, expuso la Doctora Elena Beristáin. Felicitó a la comunidad universitaria por la reflexión y lucha por democratizar sus espacios, agregó el Doctor Luís Villoro. Por su parte, el Doctor Luís de la Peña expresó: simpatizó y apoyó su labor
González Pedrero contrastó con su actitud, ya que junto con el rector se mostró tajante en el cumplimiento de las fechas para elegir al CGI. La democracia implica cumplir sus normas, señaló al referirse al artículo transitorio de la Ley de Autonomía que habla sobre la fecha de conformación del CGI.
No podíamos retirarnos sin antes señalar que Orlando Delgado, el entonces coordinador del plantel de San Lorenzo Tezonco, estaba conformando planillas afines de académicos para, haciendo uso del cargo que desempeñaba, fortalecer su presencia en el CGI. Cabe recordar que ya antes dicho funcionario universitario había sido acusado de asumir actitudes autoritarias, lo mismo con académicos que con estudiantes del plantel. El asombro e indignación del Consejo Asesor fue evidente. El rector no nos desmintió.
Por último, se nos señaló que en tiempo breve el Consejo Asesor nos daría una respuesta. Ya destensado el ambiente, la despedida fue cordial.
Salimos con la impresión de que el Consejo Asesor carece de un conocimiento profundo de lo que pasa en la universidad. Esa limitante resultó finalmente una virtud. No parecieron estar involucrados en los grupos de intereses que ya existen en la universidad, y por ese motivo, podrían desempeñar un papel de arbitraje en el difícil proceso de desarrollo y consolidación de nuestra casa de estudios.
Afuera nos esperaba expectante un amplio grupo de estudiantes y académicos. Una vez que informamos de lo ocurrido, se expusieron diversas opiniones, críticas y propuestas que se llevarían a cabo en caso de no obtener respuesta satisfactoria a nuestras demandas.
Reunión con el rector
El 17 de junio a las 12:05 de la tarde entró el rector a la Sala de Juntas de rectoría. Llegó acompañado de Pilar López, la responsable de información de la institución, quien permaneció como testigo mudo durante toda la plática. Después de un breve saludo, Manuel Pérez Rocha entró directamente al tema en cuestión. Aunque trajo consigo los documentos que iba a entregarnos, hizo primero una disertación personal de cómo vio la inconformidad que planteamos un grupo de universitarios en contra del Reglamento del Consejo General Interno. De entrada nos dijo que la pasión no debe afectar el desempeño de las labores universitarias.
No sin pasión, Juan Manuel Contreras, académico de filosofía, le contestó que la pasión no puede verse como algo negativo, ya que cuando ésta existe y es canalizada positivamente, la labor educativa tiene un mayor impulso. Con su camisa de mangas largas, a cuadros y color azul y su pantalón de mezclilla Juan Manuel pasaría desapercibido si lo encontráramos entre muchas otras gentes en el metro. Pero al oírlo hablar impone silencio. No es que hable fuerte, sino que su argumentación sólida y pausada ejerce en nosotros cierta fascinación. Pareciera ser un misionero dándonos un sermón para sustentar la vida universitaria sobre bases éticas y democráticas. Es el filósofo que pone su granito de arena para transformar a la UACM.
Aún con toda la calma y paciencia que generalmente muestra, al rector se le notó molesto. De la piel clara de su rostro destacaron las aletas de su nariz en donde sus venas mostraron lo rojo de su sangre. Habló sobre la necesidad de un mayor esfuerzo por ser objetivos. No se explicó por qué hubo muestras de inconformidad ante el Reglamento del CGI aprobado por el Consejo Asesor, ya que, según él, el 85 % de lo planteado en el Foro de noviembre del año pasado fue retomado.
El rector sostenía bajo la palma de su mano derecha el documento que de un momento a otro nos entregaría. Ahí venía la respuesta dada por el Consejo Asesor a nuestra demanda de modificar el Reglamento del CGI que aprobaron ellos mismos el pasado 13 de abril. Pérez Rocha, no obstante que ya traía la respuesta por escrito de ese Consejo, que él preside, tardó más de media hora en entregarlo, lapso de tiempo en donde reiteró la necesidad de incorporar a los actuales coordinadores de colegio y plantel para garantizar una mejor comunicación en la UACM.
El empecinamiento por convertir en consejeros a funcionarios universitarios ya antes designados por rectoría responde a intereses políticos ajenos al conjunto de la comunidad universitaria. Dejar pasar hechos como éste significa correr el riesgo de caer en el burocratismo que afecta al común de las universidades del país, expuso José Luís Gutiérrez. Él mide alrededor de un metro 65 centímetros. Su campo profesional lo desempeña en las llamadas ciencias exactas. Es una persona serena que difícilmente ríe y expresa sus emociones. Los lentes que usa le dan un aire de mayor severidad. Esa es la primera impresión que se lleva uno al conocerlo. Luego nos damos cuenta que no es así, particularmente cuando expresa su pasión por construir una universidad efectivamente democrática. Es de fácil palabra escrita y hablada, dicen por ahí que antes de dedicarse a las llamadas ciencias exactas tuvo un acercamiento con las letras. Es alondra, es decir, cotidianamente es de los primeros en llegar a la universidad, cuando en el plantel Del Valle aún no terminan su canto matinal las tímidas parvadas de pajarillos.
Por último, Pérez Rocha nos hizo entrega de la respuesta escrita del Consejo Asesor. Éste fue parcialmente sensible a nuestras demandas: los coordinadores de plantel y de colegio que formarán parte del CGI que se integrará el próximo 6 de julio, serán consejeros con derecho a voz pero no a voto, en tanto sean reemplazados o, en su caso, ratificados con base en un procedimiento de designación en el que participe la comunidad académica y los confirme como representantes legítimos de la comunidad de la UACM y además ...acordó que todo el personal que realice funciones académicas debe tener derecho a votar y ser votado. Esta última cita permitió otorgarles el derecho de elegir y ser electos a 37 académicos de la universidad.
Quedamos parcialmente satisfechos. No pudimos aplazar el plazo de elección para poder generar una mayor participación de la comunidad en el proceso de elección del CGI. Afortunadamente recibimos una respuesta ágil y sin que cayéramos en una confrontación mayor. Es decir no fue necesario hacer mítines ni marchas ni nada por el estilo. El Consejo Asesor pudo colocarse como árbitro que supo dirimir adecuadamente las controversias que se presentaron en la UACM.
A partir de ese día iniciábamos una nueva etapa en la democratización de la vida de la universidad. Había que prepararse para competir por el cargo de consejero.
Proceso de elección de miembros del CGI
Treinta y ocho diferentes planillas de académicos y estudiantes se registraron para participar en la elección del CGI. El plantel centro Histórico fue el lugar donde hubo menos competencia. Los estudiantes de los colegios de Ciencia y Tecnología y de Humanidades y Ciencias Sociales sólo registramos una planilla. Durante la última semana las paredes del plantel Centro Histórico se mostraron desnudas de carteles ya que muy pocos fueron pegados, sobre todo por parte de las cuatro diferentes planillas de estudiantes y académicos del área de Salud que se disputaban el cargo.
Diferente fue la situación en San Lorenzo Tezonco en donde la competencia se presentó muy reñida. Siete diferentes planillas se registraron en el colegio de Humanidades y Ciencias Sociales. Ahí colgaron mantas y pegaron grandes y pequeños carteles con frases que iban desde la exposición de su plataforma electoral hasta frases banales como Yo soy tu mejor opción
Por su lado, los académicos de San Lorenzo Tezonco organizaron un debate que a la hora de la hora resultó poco atractivo. Se limitaron a exponer sus ideas, pero ninguno de ellos se atrevió a confrontarlas. Tan acostumbrados estamos a que se agarren del chongo...
Me desperté a las 5 de la mañana el día 30 de junio. Dos días antes había enviado por correo electrónico la plataforma electoral de la planilla que conformé con la compañera Dolores Núñez. Ese día, además de que se realizarían las elecciones del CGI , tenía que entregar, junto con otros vecinos de mi colonia, un proyecto de cultura que participaría en el concurso convocado por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal. Días antes se había descompuesto mi computadora lo que me provocó varios retrasos. En carrera contra el tiempo elaboré ese proyecto. Lo terminé a las 6:10 de la tarde. Los vecinos encargados de entregarlo por el rumbo de San Ángel pudieron llegar 15 minutos antes del cierre.
Cansado, pero ya relajado, me presenté a observar el conteo de votos de la primera jornada electoral de la UACM. Ya al medio día me había dado un espacio para depositar mi voto. Cuando lo hice no había ningún estudiante o académico haciendo lo mismo. Tal vez por eso las cámaras de video y fotográfica estaban sedientas de imágenes y se volcaron sobre mí. Un candidato sin contrincante ha sido siempre la situación ideal para cualquier político. Ese era mi caso, no sé si se debió a la indiferencia de otros compañeros por participar en este espacio de gobierno o porque, sabiendo que lo único que se adquiría era trabajo y responsabilidad, no valdría la pena hacerlo.
La jornada electoral se reportó tranquila en todos los planteles de la UACM. De los 433 académicos registrados en el padrón electoral votó el 75.5 %. En el caso de los estudiantes, de los 3903 registrados en el padrón electoral, sólo participo el 23 %. En San Lorenzo Tezonco la votación de estudiantes fue más baja: 18.7 %, según cifras proporcionadas por Lorenzo Gutiérrez, Secretario Técnico del Colegio Electoral. Para elegirnos a Dolores y a mí, sólo la tercera parte del padrón estudiantes votó. Ocho de ellos anularon su voto.
La situación fue distinta en Casa Libertad y San Lorenzo Tezonco. Los estudiantes que ganaron en el colegio de Humanidades y Ciencias lo hicieron con un voto de diferencia.
Horas antes de terminar la jornada electoral, Orlando Delgado, coordinador de San Lorenzo Tezonco, presentó su renuncia.
La definición de cómo tomará decisiones el CGI no es un asunto de héroes y villanos
El mes de julio se ha ido en la realización de varias reuniones entre los consejeros electos y parte de la comunidad interesada en fortalecer el trabajo de éste órgano de gobierno. En las reuniones se han mostrado dos concepciones distintas del papel que habrá de desempeñar el CGI como órgano de gobierno.
El asunto de cómo se debe organizar la comunidad universitaria no es asunto del CGI. Que se organice sola. Si quieren vernos, sólo hay que avisarle en que cubículo nos puede encontrar, expresó Carmen Lozada, actual coordinadora del Colegio de Ciencias y Humanidades en la reunión que sostuvimos con el rector el pasado 8 de julio. Es constante el roce en el Colegio de Ciencia y Tecnología de Centro Histórico. Lo más fácil para los académicos ha sido culpar a los estudiantes del retraso académico que arrastra el Colegio. Desde una posición de superioridad les es difícil concebirse como una comunidad, en donde, si ésta falla, es momento de revisar qué responsabilidad le toca a cada uno. Al mismo tiempo, sus consejeros académicos ahí electos no han aceptado reunirse con sus iguales en el CGI. No saben o sabiéndolo no han querido asumirse como un órgano de gobierno que cogobierna con la rectoría y el Consejo Asesor, pero en el que ninguno de los tres es inferior con respecto a sus similares. Dicen, sólo lo harán, cuando los convoque el rector.
Por otro lado, consejeros estudiantiles y académicos de los distintos planteles, nos hemos dado a la tarea de elaborar una agenda de trabajo para proponerla en la primera reunión que sostenga el CGI. Como punto medular está la realización de un diagnóstico general de la universidad que evalue su labor en sus ya cinco años de existencia. También estamos delineando acciones que permitan transparentar la labor del CGI para contar con una comunidad informada que participe en la toma de decisiones.
El profesor Juan Luís y Víktor Aguilar, estudiante de Ingeniería son quienes junto a Pilar López, la responsable de Información Pública de la UACM realizan la tarea de conformar sistemas robustos de comunicación que cuenten con canales descentralizados y autónomos para contribuir a una efectiva democracia participativa. La primera reunión del CGI que se realiza el 1 de agosto será también el primer evento público de la universidad que va a ser transmitido en tiempo real para ser visto por toda la comunidad universitaria.
La información es poder. La comunicación es contrapoder. Y la capacidad de cambiar el flujo de información a partir de la capacidad autónoma de comunicación, reforzada mediante las tecnologías digitales de comunicación, realza sustancialmente la autonomía de la sociedad con respecto a los poderes establecidos, dice Manuel Castells. Es eso precisamente lo que buscamos lograr en la universidad.
Lo dicho por el profesor Ricardo Chagoyan es muy cierto. Es complejo el camino de la democracia. Y si bien no hay recetas, sí contamos con diversas experiencias de otros caminos andados.
Nos dice Rosa María de la Peña García en su libro La teoría de la democracia que en cualquier comunidad democrática, las tareas públicas están abiertas a la participación ordenada de todos, y aunque sólo unos pocos de sus miembros resulten encargados periódicamente de las funciones de autoridad, es indispensable la cooperación de todos los miembros de la comunidad mediante la elaboración de propuestas, opiniones y críticas que deben ser bien recibidas. De esta manera, cuando a unos toca desempeñar funciones públicas a otros toca responsablemente contribuir a que sean realizadas de acuerdo con los intereses colectivos.
El 6 de julio no se pudo elegir a todos los integrantes del CGI y por más de diez días la UACM vivió en la ilegalidad, según palabras del Ingeniero Pérez Rocha. Y nada anormal pasó. Académicos y estudiantes, preocupados más en cómo sacar la carga académica del final del semestre, ni siquiera se dieron cuenta que cohabitaban en un espacio fuera de la ley. Los miembros de la Asamblea legislativa, encargados de velar por el cumplimiento de la Ley de Autonomía, tuvieron cosas de más peso y de pesos por que preocuparse.
La UACM no es un cuento rosa en donde, habiendo en la trama héroes y villanos, al final siempre triunfan los buenos. No, somos una comunidad de carne y hueso que siente, piensa y tiene intereses distintos. Si logramos conjugar esas diferencias, el barco ucemita podrá navegar por mares calmos o por fuertes vendavales sin perder el rumbo.
Toca a todos redoblar esfuerzos, en donde, ejerciendo la responsabilidad y autonomía, por fin podamos hacernos cargo de consolidar y desarrollar esta casa, que como una madre, nos abre sus brazos para formarnos, y que, llegado el momento, los volverá a abrir para que cada uno de nosotros vaya a perseguir sus sueños.
Hoy 1 de agosto, fecha en que asumimos formalmente la responsabilidad el CGI, una leve corriente de aire fresco se desliza en la UACM. Pueden ser vientos de cambio, en donde los consejeros electos, tomando en cuenta la voluntad de la comunidad universitaria, enderecemos el timón de esta barcaza que amenaza con zozobrar o de manera resignada nos encerremos en nuestros propios vicios para perdernos en el mar de la indefinición.
1 de agosto de 2005
Francisco Hernández Rojas
Miembro del CGI por parte del Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales del plantel Centro Histórico
Una leve corriente de aire fresco se deslizaba entre la ventana exterior y la puerta de la Sala de Juntas de la oficina de rectoría que daba al corredor. Juan Manuel Contreras, profesor de Filosofía, observaba con atención las tres grandes fotografías de paisajes rurales mexicanos que ahí cuelgan. De un momento a otro aparecería el Ing. Pérez Rocha por la puerta interna que comunica directamente a su oficina. No puede faltar una puerta como ésta, es muy útil para evadir visitas inesperadas, expresó Juan Manuel. El académico José Luís Gutiérrez, Coordinador de la Maestría de Sistemas Complejos y Dinámica no Lineal, le contestó: Creo que el ambiente que se vive en la universidad aún no lo ha obligado a utilizarla, pero no sabemos qué ocurrirá en el futuro
Durante los meses de junio y julio de este año, en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México se ha vivido el proceso de conformación del Consejo General Interno (CGI), uno de los órganos provisionales de gobierno establecido en la recién aprobada Ley de Autonomía. Fueron dos meses en donde parte de la comunidad universitaria confrontó dos visiones de gobierno universitario: una, la de un pequeño grupo de funcionarios encabezado por el rector, quienes se empeñaban en que entraran de manera automática al CGI los 3 coordinadores de colegio y los 4 de plantel y la otra, conformada por académicos y alumnos de los distintos planteles de la universidad, quienes defendimos la paridad en la conformación del CGI entre académicos y estudiantes, así como el derecho de la comunidad para elegir o ser electos ante ese órgano de gobierno en igualdad de circunstancias.
El CGI es el primer órgano de gobierno electo democráticamente por toda la comunidad universitaria. Se viene a sumar al Consejo Asesor y al rector de la universidad definir un plan institucional que contemple las labores académico-administrativas de esta casa de estudios durante los siguientes dos años. Una vez transcurrido este tiempo, darán paso al Consejo Universitario, órgano superior de gobierno que será conformado de manera paritaria entre académicos y estudiantes. De ahí la importancia de este proceso.
¿Pues no que en la UACM todos somos iguales?
El 13 de abril de este año fue aprobado por el Consejo Asesor el Reglamento del CGI. Días después, algunos ejemplares impresos fueron distribuidos en la universidad. El día 1 de junio aparecieron dos carteles distintos sobre el CGI. Uno era la convocatoria para elegir a este órgano de gobierno, y el otro, un mensaje del rector de la universidad en donde, curándose en salud, justificaba el pase directo al CGI de una figura denominada titulares de la administración universitaria que en ningún otro documento fundacional de la UCM se le ha hecho mención.
En esos mismos días, los estudiantes estábamos entrando en la segunda vuelta del proceso de certificación, lo que sumado a la carga académica del semestre en curso, hacía difícil que nos informáramos y tomáramos una posición al respecto. Sólo unos pocos estudiantes y académicos empezamos a reunirnos en los distintos planteles de la universidad para analizar este asunto.
Era el 1 de junio y los fuertes calores de mayo persistían, al parecer no se daban cuenta que ya estábamos en otro mes o tal vez, al saber que ya eran sus últimos días, se ensañaban más. Para calmar nuestra hambre nos pasábamos de cuando en cuando unas galletas de sabor chocolate y fresa. Dentro de la cafetería del plantel Centro Histórico la poca corriente de aire caliente solo remolineaba. De igual forma en la cabeza de los asistentes remolineaban diversas ideas de cómo hacer para que se aplazara el proceso de elección del Consejo General Interno de la universidad y se modificara su Reglamento, particularmente el que les daba calidad de consejeros a los actuales coordinadores de plantel y de colegio, funcionarios nombrados por nuestro actual rector y que hasta ahora se han caracterizado por su falta de disposición a dialogar en términos de igualdad con el resto de la comunidad, llegando unos a mostrarse con actitudes autoritarias y burocráticas. Tanto se nos ha repetido que en nuestra universidad los sujetos más importantes somos los estudiantes, que no hay privilegios, que ya hasta nos lo creímos. Por ese motivo no podíamos concebir por qué ahora nos salían con el cuento de que un selecto grupo de universitarios tendría pase automático al CGI, órgano de gobierno que por su naturaleza debe ser elegido democrática y paritariamente entre todos los académicos y estudiantes de la institución.
Después de esta reunión vendrían otras más en los otros tres planteles de la universidad. Estudiantes y académicos hicimos un frente común para obligar a rectoría a modificar el Reglamento del CGI. Redactamos una carta para juntar firmas y académicos como José Luís Gutiérrez, Juan Manuel Contreras, entre otros contactaron a 4 miembros del Consejo Asesor a quienes les hicieron llegar un documento donde se fundamentaba el por qué de nuestra inconformidad. En ambos documentos solicitábamos que reconsiderarán la inclusión al CGI de lo que ellos denominaban titulares de la administración universitaria Pedíamos también que fueran incorporados académicos de otras áreas que habían quedado fuera y que se aplazara el proceso de elección para que toda la comunidad se informara y participara en este proceso.
A excepción del rector y su más cercano equipo, era la primera vez que otros miembros de la comunidad hacían contacto con esas personalidades académicas. Contra todo lo que podíamos esperar, su respuesta fue positiva: eran atendibles nuestras demandas Posteriormente sería invitada una comisión a una reunión del Consejo Asesor para tratar ese asunto.
Foro en Casa Libertad: una oportunidad a la palabra
Por primera vez, Pérez Rocha sintió pisar suelo no firme dentro de la universidad. Sucedió en el foro organizado en Casa Libertad el 9 de junio donde se discutió el Reglamento del CGI. Con un auditorio de más de 200, alrededor de 40 estudiantes y académicos fueron turnándose la palabra para manifestarse en contra del citado reglamento, así como de otros problemas que no han sido resueltos en la universidad. Se hicieron diferentes reclamos en contra de los coordinadores de plantel y colegio por asumir una actitud autoritaria y burocrática, por su falta de disposición al diálogo y por no cumplir con las funciones académicas y administrativas asignadas. Ricardo Miranda, estudiante del Colegio de Ciencia y Tecnología, de plano le exigió la renuncia a Gerardo Fonseca Landa, coordinador del plantel de Casa Libertad por actuar con favoritismo y por su constante ausencia en el plantel.
Nadie niega que los coordinadores de Colegio y los coordinadores de plantel sean trabajadores universitarios. Lo incongruente es que se les confiera una calidad distinta a la de sus pares: ¿A título de qué?, el ser titulares de la administración universitaria, ¿los hace mejores a cualquier otro trabajador universitario, a cualquier otro estudiante?, ¿le confiere una sabiduría inaccesible al resto de sus colegas?, argumentó el académico José Luís Gutiérrez e hizo cimbrar al auditorio.
A una académica asignada en el plantel Del Valle, que vino a este foro, no se le permitió entrar con su automóvil en Casa Libertad, aún existiendo lugares. ¿De esa misma manera se le trataría a López Obrador si viniera? ¿En la universidad somos todos iguales?, expresó un indignado estudiante de Creación Literaria. El académico Ricardo Chagoyan señaló que si bien la democracia es compleja, hay que ejercerla y educarnos en el debate. Los caminos autoritarios son harto conocidos, lo mismo que sus resultados, agregó.
Dolores Núñez, estudiante de quinto semestre de Comunicación y Cultura en Centro Histórico, con maestría expuso diversas ideas expresadas por el rector en distintos tiempos y lugares y se los revirtió. Con ellos argumentó, en palabras del rector, la legítima lucha por democratizar nuestra casa de estudios. Está en cuestionamiento la credibilidad del proceso electoral por no haber incluido a los estudiantes en el Colegio Electoral, expresó una estudiante de Casa Libertad.
El poder ha adoptado distintas respuestas ante los inconformes. En ocasiones los subsume e ignora, en otras los corrompe o reprime. Pocas veces se le da al inconforme un trato de igual, se dialoga con él y se le concede el beneficio de la duda. Ésta última debe ser la senda que debe andar nuestra universidad, expresó, cuaderno en mano, Juan Manuel Contreras.
La académica Teresa Irazagua, por su parte, señaló lo que está en juego es un asunto ético y jurídico en donde se plantea por un lado el bien común, y por el otro, el derecho a decidir de unos cuantos El reclamo generalizado giró en torno al Artículo 5 del Reglamento del CGI que señalaba que los titulares de la administración universitaria formaran parte del CGI. Ya con los ánimos caldeados éstos fueron señalados como casta burocrática.
La mayoría de los oradores arrancaron fuertes aplausos. Cuando el rector tomaba la palabra, era escuchado por un público crítico y escéptico. Sólo tres personas se manifestaron a favor del rector, uno pertenecía al área de Espacio Estudiantil de Casa Libertad, otra fue Pilar López, la responsable de información de la UACM, y la otra del área de la administración central llamada Margory. Ningún académico o estudiante lo hizo.
A pesar de la tormenta, Pérez Rocha mantuvo la calma en todo momento. En un principio llamó a los asistentes a ser objetivos, razonables y concretos. También mostró un escenario alarmista para la universidad en caso de que se aplazara el proceso de conformación del CGI. El escenario que enfrentó finalmente lo hizo recapacitar. Conciliatorio, adelantó la respuesta que posteriormente sería aprobada por el Consejo Asesor: la solución podría ser la elección de los 24 consejeros académicos y estudiantiles y la incorporación temporal de los actuales 7 coordinadores sólo con derecho a voz pero no a voto y agregó que después de la lección de estudiantes y académicos serían elegidos por la comunidad los 3 coordinadores de colegio y los 4 de plantel. Fue inflexible en lo que respecta a los tiempos ya estipulados para la elección del CGI.
La noche que desvelamos a las parvadas Del Valle
Eran las 8:30 de la noche del día 12 de junio. Estábamos presentes alrededor de 15 estudiantes y académicos de los planteles de Centro Histórico, de San Lorenzo Tezonco y de los anfitriones de la Del Valle. Berenice Reza y Vanesa, de San Lorenzo Tezonco, Demetrio Rojas, estudiante de posgrado, Pancho y Víctor, de ingeniería, y yo. Entre los académicos estaban Alicia Hernández, Juan Luís Martínez, José Luís Gutiérrez y otros profesores de cuyo nombre no puedo acordarme.
A eso de las 10 de la noche se armó una coperacha entre los profes para la cena. Llegaron tres pizzas, que saboreamos acompañadas de unos fríos refrescos que solo temporalmente aplacaron la acalorada discusión que sosteníamos sobre la vida democrática en la UACM. En otro cubículo, Alicia Hernández y José Luís Gutiérrez se encontraban redactando a marcha forzada el documento que sería leído al Consejo Asesor al día siguiente.
A las 11:30 de la noche uno de los policías pasó frente al salón. Casi de manera inmediata regresó, sólo que en esta ocasión se paró frente al barandal que se encuentra justamente afuera del salón. El policía medio que se asomó tímidamente pero no nos dijo nada. A nosotros no nos inmutó su presencia. Yo continué exponiendo artículos de la legislación universitaria que fundamenta nuestra lucha en contra de la incorporación de funcionarios universitarios al CGI. Finalmente el vigilante se cansó de esperar afuera y sin decirnos nada se retiró.
A las 12:15 de la noche Alicia y José Luís dieron lectura a la propuesta de documento. Sin mayor trámite fue aprobado por todos.
Antes de retirarnos se formó una comisión para redactar una propuesta de Reglamento que se presentaría horas después al Consejo Asesor. Juan Luís y yo nos quedarnos a elaborarla. A la una de la madrugada iniciamos la redacción de ese trabajo.
Juan Luís Martínez Ledesma es de rostro alargado, de complexión delgada, usa lentes y generalmente anda con una camisola azul a cuadros de franela. Él es un buho. Ha roto con los horarios de trabajo establecidos en la universidad. Acostumbra a quedarse en el plantel Del Valle hasta las dos o tres de la mañana, ya que, según él, es cuando mejor rinde en su desempeño. Dos o tres horas después que se ha echado a volar a su nido, llega al profesor José Luís Gutiérrez, la alondra del plantel Del Valle. Ambas aves rompen los rígidos horarios establecidos y demuestran que el trabajo universitario no puede estar sujeto a horarios, menos ahora que el avance tecnológico ha transformado a nuestro planeta en una aldea. Juan Luís es profesor de la Maestría de Sistemas Complejos y movimiento no Lineal. Es un apasionado de la informática, herramienta tecnológica de la que se ha valido para comunicar en el ciberespacio a una amplia comunidad uacémita que opina y se organiza para ampliar nuestra vida democrática.
De 1 a 4 de la mañana en el plantel Del Valle el silencio era roto con el tecleo hecho por los diestros dedos de Juan Luís, así como por el intercambio de opiniones que hacíamos para la redacción de la propuesta de Reglamento. A las 5 de la mañana llegué a la casa con la satisfacción del deber cumplido. Margarita, mi esposa, y mis dos hijos dormían profundamente cuando me fui a la cama. Seis horas después tendríamos la reunión con el Consejo Asesor.
¿Lo que se oye en la Del Valle son tambores de guerra?
Alas 10 de la mañana del 14 de junio poco a poco iban llegando al plantel Del Valle estudiantes y académicos. Se notaba el nerviosismo entre los asistentes, particularmente entre quienes íbamos a entrar a dialogar con el Consejo Asesor. El Profesor José Luís González imprimió otros 20 juegos de los dos documentos que íbamos a presentar al Consejo Asesor, y fueron distribuidos entre los asistentes. La académica María Luisa González me habló de la polarización que se formó entre los alumnos de uno de los grupos que atiende en San Lorenzo Tezonco. Dieciséis de ellos le restaron importancia al asunto del CGI, mientras que otros diecisiete consideraron trascendente la manera como éste debía quedar conformado, dada la importancia de los asuntos que le corresponde decidir. Consecuentes con ello, profesora y alumnos hacían acto de presencia en este evento que sentaría las bases del gobierno universitario.
A las 11:25 de la mañana entró la comisión a la reunión con el Consejo Asesor. Por parte de los académicos entró José Luís Gutiérrez, Juan Manuel Contreras Colín y Alicia Hernández y por los estudiantes entramos Berenice Reza Dávila, Vanesa, Demetrio Rojas Torres y yo.
Después de presentarnos di lectura al documento que fundamentaba la razón de nuestra lucha. Los consejeros escucharon con atención a la vez que leían la copia del mismo documento que tenían en sus manos. Las ventanas abiertas y el aire de los dos ventiladores resultaban insuficientes para refrescar el salón. Afuera sonaban los tambores del grupo musical que amenizaba la impaciente espera del resto de la comunidad. ¿Serían tambores de guerra?
De no cumplir los mandatos de la Asamblea Legislativa del Distrito federal corremos el riesgo no sólo de caer en la ilegalidad, sino también de que pueda ser derogada la ley de Autonomía, tal y como ocurrió hace tiempo en la Universidad Autónoma de Nayarit, dijo enfático y catastrofista Pérez Rocha.
Una de las asistentes del rector nos convidó de las galletas que se encontraban en la mesa. Tomé unas y me levanté para servirme agua. El ambiente de la reunión pareció relajarse. No sólo simpatizo con sus planteamientos, sino que estoy de su lado, señaló El Doctor Enrique Leff Zimmermam. La Doctora Esther Orozco manifestó que nuestras demandas eran razonables y que debía ser el diálogo el método para resolver las diferencias. Valoro nuestra pasión democrática e invito a todos a que aprendamos de la práctica de otras universidades, sobre todo de la UNAM, para evitar caer en confrontaciones estériles, expuso la Doctora Elena Beristáin. Felicitó a la comunidad universitaria por la reflexión y lucha por democratizar sus espacios, agregó el Doctor Luís Villoro. Por su parte, el Doctor Luís de la Peña expresó: simpatizó y apoyó su labor
González Pedrero contrastó con su actitud, ya que junto con el rector se mostró tajante en el cumplimiento de las fechas para elegir al CGI. La democracia implica cumplir sus normas, señaló al referirse al artículo transitorio de la Ley de Autonomía que habla sobre la fecha de conformación del CGI.
No podíamos retirarnos sin antes señalar que Orlando Delgado, el entonces coordinador del plantel de San Lorenzo Tezonco, estaba conformando planillas afines de académicos para, haciendo uso del cargo que desempeñaba, fortalecer su presencia en el CGI. Cabe recordar que ya antes dicho funcionario universitario había sido acusado de asumir actitudes autoritarias, lo mismo con académicos que con estudiantes del plantel. El asombro e indignación del Consejo Asesor fue evidente. El rector no nos desmintió.
Por último, se nos señaló que en tiempo breve el Consejo Asesor nos daría una respuesta. Ya destensado el ambiente, la despedida fue cordial.
Salimos con la impresión de que el Consejo Asesor carece de un conocimiento profundo de lo que pasa en la universidad. Esa limitante resultó finalmente una virtud. No parecieron estar involucrados en los grupos de intereses que ya existen en la universidad, y por ese motivo, podrían desempeñar un papel de arbitraje en el difícil proceso de desarrollo y consolidación de nuestra casa de estudios.
Afuera nos esperaba expectante un amplio grupo de estudiantes y académicos. Una vez que informamos de lo ocurrido, se expusieron diversas opiniones, críticas y propuestas que se llevarían a cabo en caso de no obtener respuesta satisfactoria a nuestras demandas.
Reunión con el rector
El 17 de junio a las 12:05 de la tarde entró el rector a la Sala de Juntas de rectoría. Llegó acompañado de Pilar López, la responsable de información de la institución, quien permaneció como testigo mudo durante toda la plática. Después de un breve saludo, Manuel Pérez Rocha entró directamente al tema en cuestión. Aunque trajo consigo los documentos que iba a entregarnos, hizo primero una disertación personal de cómo vio la inconformidad que planteamos un grupo de universitarios en contra del Reglamento del Consejo General Interno. De entrada nos dijo que la pasión no debe afectar el desempeño de las labores universitarias.
No sin pasión, Juan Manuel Contreras, académico de filosofía, le contestó que la pasión no puede verse como algo negativo, ya que cuando ésta existe y es canalizada positivamente, la labor educativa tiene un mayor impulso. Con su camisa de mangas largas, a cuadros y color azul y su pantalón de mezclilla Juan Manuel pasaría desapercibido si lo encontráramos entre muchas otras gentes en el metro. Pero al oírlo hablar impone silencio. No es que hable fuerte, sino que su argumentación sólida y pausada ejerce en nosotros cierta fascinación. Pareciera ser un misionero dándonos un sermón para sustentar la vida universitaria sobre bases éticas y democráticas. Es el filósofo que pone su granito de arena para transformar a la UACM.
Aún con toda la calma y paciencia que generalmente muestra, al rector se le notó molesto. De la piel clara de su rostro destacaron las aletas de su nariz en donde sus venas mostraron lo rojo de su sangre. Habló sobre la necesidad de un mayor esfuerzo por ser objetivos. No se explicó por qué hubo muestras de inconformidad ante el Reglamento del CGI aprobado por el Consejo Asesor, ya que, según él, el 85 % de lo planteado en el Foro de noviembre del año pasado fue retomado.
El rector sostenía bajo la palma de su mano derecha el documento que de un momento a otro nos entregaría. Ahí venía la respuesta dada por el Consejo Asesor a nuestra demanda de modificar el Reglamento del CGI que aprobaron ellos mismos el pasado 13 de abril. Pérez Rocha, no obstante que ya traía la respuesta por escrito de ese Consejo, que él preside, tardó más de media hora en entregarlo, lapso de tiempo en donde reiteró la necesidad de incorporar a los actuales coordinadores de colegio y plantel para garantizar una mejor comunicación en la UACM.
El empecinamiento por convertir en consejeros a funcionarios universitarios ya antes designados por rectoría responde a intereses políticos ajenos al conjunto de la comunidad universitaria. Dejar pasar hechos como éste significa correr el riesgo de caer en el burocratismo que afecta al común de las universidades del país, expuso José Luís Gutiérrez. Él mide alrededor de un metro 65 centímetros. Su campo profesional lo desempeña en las llamadas ciencias exactas. Es una persona serena que difícilmente ríe y expresa sus emociones. Los lentes que usa le dan un aire de mayor severidad. Esa es la primera impresión que se lleva uno al conocerlo. Luego nos damos cuenta que no es así, particularmente cuando expresa su pasión por construir una universidad efectivamente democrática. Es de fácil palabra escrita y hablada, dicen por ahí que antes de dedicarse a las llamadas ciencias exactas tuvo un acercamiento con las letras. Es alondra, es decir, cotidianamente es de los primeros en llegar a la universidad, cuando en el plantel Del Valle aún no terminan su canto matinal las tímidas parvadas de pajarillos.
Por último, Pérez Rocha nos hizo entrega de la respuesta escrita del Consejo Asesor. Éste fue parcialmente sensible a nuestras demandas: los coordinadores de plantel y de colegio que formarán parte del CGI que se integrará el próximo 6 de julio, serán consejeros con derecho a voz pero no a voto, en tanto sean reemplazados o, en su caso, ratificados con base en un procedimiento de designación en el que participe la comunidad académica y los confirme como representantes legítimos de la comunidad de la UACM y además ...acordó que todo el personal que realice funciones académicas debe tener derecho a votar y ser votado. Esta última cita permitió otorgarles el derecho de elegir y ser electos a 37 académicos de la universidad.
Quedamos parcialmente satisfechos. No pudimos aplazar el plazo de elección para poder generar una mayor participación de la comunidad en el proceso de elección del CGI. Afortunadamente recibimos una respuesta ágil y sin que cayéramos en una confrontación mayor. Es decir no fue necesario hacer mítines ni marchas ni nada por el estilo. El Consejo Asesor pudo colocarse como árbitro que supo dirimir adecuadamente las controversias que se presentaron en la UACM.
A partir de ese día iniciábamos una nueva etapa en la democratización de la vida de la universidad. Había que prepararse para competir por el cargo de consejero.
Proceso de elección de miembros del CGI
Treinta y ocho diferentes planillas de académicos y estudiantes se registraron para participar en la elección del CGI. El plantel centro Histórico fue el lugar donde hubo menos competencia. Los estudiantes de los colegios de Ciencia y Tecnología y de Humanidades y Ciencias Sociales sólo registramos una planilla. Durante la última semana las paredes del plantel Centro Histórico se mostraron desnudas de carteles ya que muy pocos fueron pegados, sobre todo por parte de las cuatro diferentes planillas de estudiantes y académicos del área de Salud que se disputaban el cargo.
Diferente fue la situación en San Lorenzo Tezonco en donde la competencia se presentó muy reñida. Siete diferentes planillas se registraron en el colegio de Humanidades y Ciencias Sociales. Ahí colgaron mantas y pegaron grandes y pequeños carteles con frases que iban desde la exposición de su plataforma electoral hasta frases banales como Yo soy tu mejor opción
Por su lado, los académicos de San Lorenzo Tezonco organizaron un debate que a la hora de la hora resultó poco atractivo. Se limitaron a exponer sus ideas, pero ninguno de ellos se atrevió a confrontarlas. Tan acostumbrados estamos a que se agarren del chongo...
Me desperté a las 5 de la mañana el día 30 de junio. Dos días antes había enviado por correo electrónico la plataforma electoral de la planilla que conformé con la compañera Dolores Núñez. Ese día, además de que se realizarían las elecciones del CGI , tenía que entregar, junto con otros vecinos de mi colonia, un proyecto de cultura que participaría en el concurso convocado por la Secretaría de Cultura del Distrito Federal. Días antes se había descompuesto mi computadora lo que me provocó varios retrasos. En carrera contra el tiempo elaboré ese proyecto. Lo terminé a las 6:10 de la tarde. Los vecinos encargados de entregarlo por el rumbo de San Ángel pudieron llegar 15 minutos antes del cierre.
Cansado, pero ya relajado, me presenté a observar el conteo de votos de la primera jornada electoral de la UACM. Ya al medio día me había dado un espacio para depositar mi voto. Cuando lo hice no había ningún estudiante o académico haciendo lo mismo. Tal vez por eso las cámaras de video y fotográfica estaban sedientas de imágenes y se volcaron sobre mí. Un candidato sin contrincante ha sido siempre la situación ideal para cualquier político. Ese era mi caso, no sé si se debió a la indiferencia de otros compañeros por participar en este espacio de gobierno o porque, sabiendo que lo único que se adquiría era trabajo y responsabilidad, no valdría la pena hacerlo.
La jornada electoral se reportó tranquila en todos los planteles de la UACM. De los 433 académicos registrados en el padrón electoral votó el 75.5 %. En el caso de los estudiantes, de los 3903 registrados en el padrón electoral, sólo participo el 23 %. En San Lorenzo Tezonco la votación de estudiantes fue más baja: 18.7 %, según cifras proporcionadas por Lorenzo Gutiérrez, Secretario Técnico del Colegio Electoral. Para elegirnos a Dolores y a mí, sólo la tercera parte del padrón estudiantes votó. Ocho de ellos anularon su voto.
La situación fue distinta en Casa Libertad y San Lorenzo Tezonco. Los estudiantes que ganaron en el colegio de Humanidades y Ciencias lo hicieron con un voto de diferencia.
Horas antes de terminar la jornada electoral, Orlando Delgado, coordinador de San Lorenzo Tezonco, presentó su renuncia.
La definición de cómo tomará decisiones el CGI no es un asunto de héroes y villanos
El mes de julio se ha ido en la realización de varias reuniones entre los consejeros electos y parte de la comunidad interesada en fortalecer el trabajo de éste órgano de gobierno. En las reuniones se han mostrado dos concepciones distintas del papel que habrá de desempeñar el CGI como órgano de gobierno.
El asunto de cómo se debe organizar la comunidad universitaria no es asunto del CGI. Que se organice sola. Si quieren vernos, sólo hay que avisarle en que cubículo nos puede encontrar, expresó Carmen Lozada, actual coordinadora del Colegio de Ciencias y Humanidades en la reunión que sostuvimos con el rector el pasado 8 de julio. Es constante el roce en el Colegio de Ciencia y Tecnología de Centro Histórico. Lo más fácil para los académicos ha sido culpar a los estudiantes del retraso académico que arrastra el Colegio. Desde una posición de superioridad les es difícil concebirse como una comunidad, en donde, si ésta falla, es momento de revisar qué responsabilidad le toca a cada uno. Al mismo tiempo, sus consejeros académicos ahí electos no han aceptado reunirse con sus iguales en el CGI. No saben o sabiéndolo no han querido asumirse como un órgano de gobierno que cogobierna con la rectoría y el Consejo Asesor, pero en el que ninguno de los tres es inferior con respecto a sus similares. Dicen, sólo lo harán, cuando los convoque el rector.
Por otro lado, consejeros estudiantiles y académicos de los distintos planteles, nos hemos dado a la tarea de elaborar una agenda de trabajo para proponerla en la primera reunión que sostenga el CGI. Como punto medular está la realización de un diagnóstico general de la universidad que evalue su labor en sus ya cinco años de existencia. También estamos delineando acciones que permitan transparentar la labor del CGI para contar con una comunidad informada que participe en la toma de decisiones.
El profesor Juan Luís y Víktor Aguilar, estudiante de Ingeniería son quienes junto a Pilar López, la responsable de Información Pública de la UACM realizan la tarea de conformar sistemas robustos de comunicación que cuenten con canales descentralizados y autónomos para contribuir a una efectiva democracia participativa. La primera reunión del CGI que se realiza el 1 de agosto será también el primer evento público de la universidad que va a ser transmitido en tiempo real para ser visto por toda la comunidad universitaria.
La información es poder. La comunicación es contrapoder. Y la capacidad de cambiar el flujo de información a partir de la capacidad autónoma de comunicación, reforzada mediante las tecnologías digitales de comunicación, realza sustancialmente la autonomía de la sociedad con respecto a los poderes establecidos, dice Manuel Castells. Es eso precisamente lo que buscamos lograr en la universidad.
Lo dicho por el profesor Ricardo Chagoyan es muy cierto. Es complejo el camino de la democracia. Y si bien no hay recetas, sí contamos con diversas experiencias de otros caminos andados.
Nos dice Rosa María de la Peña García en su libro La teoría de la democracia que en cualquier comunidad democrática, las tareas públicas están abiertas a la participación ordenada de todos, y aunque sólo unos pocos de sus miembros resulten encargados periódicamente de las funciones de autoridad, es indispensable la cooperación de todos los miembros de la comunidad mediante la elaboración de propuestas, opiniones y críticas que deben ser bien recibidas. De esta manera, cuando a unos toca desempeñar funciones públicas a otros toca responsablemente contribuir a que sean realizadas de acuerdo con los intereses colectivos.
El 6 de julio no se pudo elegir a todos los integrantes del CGI y por más de diez días la UACM vivió en la ilegalidad, según palabras del Ingeniero Pérez Rocha. Y nada anormal pasó. Académicos y estudiantes, preocupados más en cómo sacar la carga académica del final del semestre, ni siquiera se dieron cuenta que cohabitaban en un espacio fuera de la ley. Los miembros de la Asamblea legislativa, encargados de velar por el cumplimiento de la Ley de Autonomía, tuvieron cosas de más peso y de pesos por que preocuparse.
La UACM no es un cuento rosa en donde, habiendo en la trama héroes y villanos, al final siempre triunfan los buenos. No, somos una comunidad de carne y hueso que siente, piensa y tiene intereses distintos. Si logramos conjugar esas diferencias, el barco ucemita podrá navegar por mares calmos o por fuertes vendavales sin perder el rumbo.
Toca a todos redoblar esfuerzos, en donde, ejerciendo la responsabilidad y autonomía, por fin podamos hacernos cargo de consolidar y desarrollar esta casa, que como una madre, nos abre sus brazos para formarnos, y que, llegado el momento, los volverá a abrir para que cada uno de nosotros vaya a perseguir sus sueños.
Hoy 1 de agosto, fecha en que asumimos formalmente la responsabilidad el CGI, una leve corriente de aire fresco se desliza en la UACM. Pueden ser vientos de cambio, en donde los consejeros electos, tomando en cuenta la voluntad de la comunidad universitaria, enderecemos el timón de esta barcaza que amenaza con zozobrar o de manera resignada nos encerremos en nuestros propios vicios para perdernos en el mar de la indefinición.
1 de agosto de 2005
Miembro del CGI por parte del Colegio de Humanidades y Ciencias Sociales del plantel Centro Histórico
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